Escrache a Rajoy


Texto de Mónica Solanas Fotografías de Manuel, Manu y Mónica. Montajes de cosecha propia .

Barcelona, 10 de mayo de 2013.- Los viernes suelen ser días en los que espero como agua de mayo la rueda de prensa del Consejo de Ministros. Y hoy la esperaba con muchas más ganas: esta mañana, Rajoy ha aterrizado en Barcelona para inaugurar el Salón del automóvil en Montjuïc tras un almuerzo que ha ofrecido, junto al President Artur Mas, a los empresarios más destacados del sector de la automoción. 

 La cita era a las 14.30h en el Hotel Miramar, para estar a las 17.00h inaugurando el Salón. La oportunidad era muy buena, ¿Rajoy en Barcelona? ¡Hay que hacerle un escrache! Sí, un escrache, pero no más cerca de los famosos 300 metros. ¿Y estar EN la inauguración con él? Dicho y hecho: tramitamos las acreditaciones y hoy dos personas estábamos a las 15.30h dentro de la feria, mientras empezaban a oírse los primeros gritos a las puertas del recinto en la Plaza España.



 Por eso me interesaba más que nunca la rueda de prensa tras el Consejo: si había la más mínima oportunidad de preguntar no se podía dejar escapar. Aunque ya sabíamos que las declaraciones que tuviera que hacer serían en el restaurante. A través de la famosa pantalla de plasma, ojo; los periodistas que han asistido no han tenido acceso a él. Dentro de la oficina de Prensa de la Fira empezaban los primeros controles: carnets de prensa, acreditaciones, listas de periodistas registrados a través de emails enviados al gabinete correspondiente en Moncloa…



 Se iban acercando las 16.00, hora en la que todos debíamos haber pasado el primer control de seguridad. Gritos, pitidos, silbatos… El número de personas que se concentraban en Plaza España iba aumentando de número a medida que se acercaba la hora en la que la PAH había convocado el escrache, y en el interior los periodistas oíamos cómo iba aumentando también el sonido de su presencia.

Aunque nadie parecía muy preocupado, tampoco la gente de seguridad. Por fin, y tras haber sido debidamente acreditados, casi cacheados y colocados en un lugar en el que no molestásemos, los tipos del pinganillo nos han conducido a la entrada del pabellón central de la exposición. Allí era donde iba a tener lugar la recepción por parte del President de Mariano Rajoy. Junto a él esperaban, entre un nutrido grupo de personas sin nombre pero con mucho copete, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; el ministro de Industria, José Manuel Soria y la presidenta del grupo popular en Catalunya, Alicia Sánchez Camacho.



 De nuevo, los tipos del pinganillo nos decían dónde debíamos colocarnos con una exactitud milimetrada, mientras de fondo podía oírse CULPABLES; QUÉ PASA, QUÉ PASA, QUE NO TENEMOS CASA… Pero eso seguía sin hacer inmutar a prácticamente nadie de los que estaban esperando al sol la llegada del Presidente. Mas, en un momento de realidad populista, se ha acercado donde nos encontrábamos la prensa y ha charlado relajadamente con algunos de los allí presentes. No mucho, lo justo para mantener ese papel mesiánico del que se envuelve. 



 Y entonces se ha desatado la locura. Una locura que ha durado más de una hora. 

Un coche ha parado a nuestra derecha y ha aparecido el presidente del Gobierno. Tras él, también hemos podido ver al ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, y al presidente de la Feria, Enrique Lacalle. Y la locura ha ido en aumento. EL recorrido que iba a seguir Rajoy estaba perfectamente planificado; el equipo de seguridad obligaba al grupo de periodistas a correr cual marines adelantándonos a la comitiva presidencial para situarnos en el lugar que nos correspondía. 
Carreras para conseguir el sitio que diera el mejor plano. Carreras para no perder al grueso del grupo. Carreras para estar esperando a que llegasen los visitantes a los que se debía fotografiar como si nunca más fuesen a hacer actos públicos. Carreras para poder tomar buenas imágenes de los tres centenares de concentrados que escrachaban al Presidente desde el otro lado de las rejas.



 Una verdadera locura totalmente surrealista. Mucho más cuando me ha dado por pensar que el recorrido de la comitiva presidencial parecía diseñado por la canciller Merkel: Mercedes, Audi, Volkswagen… Aunque también ha comprobado “los extras” de un Nissan y de un Renault. Y el remate de la locura ha llegado al final, cuando ha visitado el stand de SEAT: todo muy postmoderno, lleno de enormes focos con una brillante luz blanca, azafatas vestidas de rojo… Y muy poco espacio de separación entre los medios y los visitantes. Las mejores tomas, porque no ha hecho falta pedirles por enésima vez que “posaran” para la prensa. En resumen, un parque 

temático para prensa y presidencia

   

Texto de Mónica Solanas Fotografías de Manuel, Manu y Mònica. 

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