¡PATEA AL CAPITAL!


via: flo6x8.com

Gobiernos y ciudadanía han depositado su confianza en la usura para mantener una promesa de bienestar social galopante. Esta confianza ha otorgado tal poder a los usureros que han acabado por señorearse del mundo. Hasta tal punto, que se han convertido en los verdaderos gobernantes y depositarios del destino de la humanidad.

Los gobiernos se han convertido en 'consentidores' de todo cuanto los usureros dictan, y han mediado ante la ciudadanía propiciando, a la vez que disimulando, el expolio de sus vidas y del planeta.



Tal rapto de la soberanía del pueblo -hay quien lo ha llamado cleptocracia- ha adquirido el rango de lo natural a cuenta de los dictados de la sacrosanta economía financiera, un universo críptico y pretendidamente bienhechor de connotaciones casi sobrenaturales.

Hoy, cuando la panacea del sistema financiero ha fracasado demostrándose incapaz de frenar la crisis que él mismo ha producido, los gobiernos acuden con nuestro dinero, y apretándonos el cinturón, para ayudar a los usureros a mitigar la debacle. mientras, emprenden una reducción de gastos sociales y una precarización de las relaciones laborales propia del liberalismo más salvaje.

Ante esta estafa no cabe otra actitud que el cuestionamiento y la disidencia contra los hierofantoches del fundamentalismo de mercado, ubicándolos en sus instancias más cercanas, materiales y tangibles: las oficinas bancarias. Estos santuarios del crédito, ubicados en los centros de las ciudades, detentan un poder que pretende agotar las formas de lo posible enunciando un: sin nosotros no seréis nadie, contra nosotros nada podéis.

Sin embargo, no hay como poner EL CUERPO en estas entidades con la mirada recolocada bajo otras premisas que las habituales, para observar su profunda vulnerabilidad. Toda una invitación a redescubrir estos espacios, a identificarlos como escenarios con sus habitáculos, rincones, mobiliario, personal, clientes, acciones y situaciones acostumbradas

Que se jodan los bancos, siembra la alarma de cualquier manera, si llevas pistola te pueden pegar un tiro, pero con las castañuelas (o los paragüeros) en la mano poco pueden hacerte.

Cuando montas el pollo en la sucursal, llévate una cámara y grábalo. La cámara de vídeo es lo que más les descoloca. Se ponen nerviosos porque en los templos del dinero todos hacemos la reverencia. Acciones breves en las que entras, la lías y un minuto más tarde estás en la calle. Mientras que se enteran de lo que está ocurriendo, se levanta el empleado del mes y le dan al botón de debajo del mostrador, tú ya estás en tu casa.

¡PATEA AL CAPITAL!




Desde aki un OLE con mayusculas para l@s compañer@s de flo6x8.com

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